Dreame - Capítulo 2: Te vi desde la ventana
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Capítulo 2: Te vi desde la ventana
book-rating-imgREADING AGE 16+
Kaily Kaily
Romance
ABSTRACT
Colgué sin decir nada más. No podía. El corazón me latía tan fuerte que sentía que se me iba a salir del pecho.Corrí a la ventana de mi cuarto. La calle estaba oscura, solo la luz amarilla de los postes iluminaba el asfalto. Y ahí estaba.Era él. Con la misma mochila rota y desgastada de siempre, parado justo en la esquina, mirando hacia arriba, hacia mi ventana. Como si supiera que yo lo estaba mirando.— Elena — dijo en voz baja, pero lo escuché. O tal vez lo imaginé.No sé cuánto tiempo nos quedamos así. Yo arriba, con las manos en el vidrio frío, él abajo, con la mirada clavada en mi ventana. Llevaba la ropa sucia, el pelo desordenado, se notaba que había caminado mucho.Mi mamá gritó desde la cocina que la cena estaba lista, pero no me moví.Saqué el celular y le escribí: ¿Cuánto tiempo llevas ahí?Vibro su celular. Lo vi sacarlo del bolsillo de su pantalón roto. Leyó el mensaje y me miró.— Tres horas — respondió por mensaje—. Desde las seis. No me atrevía a llamarte antes.Tres horas esperándome en la calle. Bajo el frío. Con esa mochila que parecía que se iba a desarmar en cualquier momento.— ¿Por qué volviste? — le escribí.Tardó en responder. Lo vi agachar la cabeza, patear una piedrita. Después escribió:— Porque tú me dijiste una vez que si me iba, no volviera nunca. Y yo me fui. Pero no puedo. No puedo estar sin ti. Si me dices que me vaya, me voy de verdad. Pero si me dices que me quede...No terminó la frase. No hacía falta. Yo sabía cómo terminaba. Si me dices que me quede, me quedo.Era lo que me había dicho la última vez que lo vi, en el pasillo del colegio.Sentí las lágrimas bajar. No de tristeza, de rabia, de amor, de todo junto.Bajé corriendo. No me puse zapatos, salí en medias por la escalera. Abrí la puerta de la calle de golpe.Él seguía ahí, ahora a pocos metros. Me miró sorprendido, con los ojos rojos.— Te dije que te quedarás — le dije llorando —. Te lo dije y te fuiste igual.— Lo sé — dijo, y su voz se quebró—. Y por eso estoy aquí. Para quedarme, si todavía me dejas.Y ahí, en medio de la calle vacía, con los carros pasando lejos, lo abracé. Olía a calle, a polvo, a viaje largo, pero era él. Era su olor.No sé qué va a pasar mañana. No sé si mi mamá me va a dejar hablar con él, no sé si el colegio lo va a dejar volver. Pero sé que esta noche, por fin, se quedó.Continuará...